Pastos de la Estación Fría
El éxito de las pasturas de invierno depende de la precipitación. Esto es especialmente cierto cuando se sobresiembra. Cuando se siembra el forraje de invierno, el pastoreo generalmente se hace disponible a mediados o fines de diciembre. Sin embargo, depende de la fecha de la siembra y las condiciones del tiempo; particularmente, de una adecuada humedad del suelo. Con frecuencia se necesitan el pastoreo diferido, el heno, los concentrados alimenticios y otros suplementos para mantener al ganado durante los meses del invierno o hasta que se establezca el pastoreo de invierno.
En el centro y el sur de la Florida peninsular, a menudo fallan las sobresiembras de pastos anuales de estación fría sobre pastos establecidos debido a una insuficiente humedad del suelo. Generalmente, esto no se recomienda; excepto, cuando existe irrigación disponible. Las condiciones secas pueden ser exacerbadas durante estaciones La Niña. Por otra parte, las fases El Niño tienden a ser más lluviosas que lo normal, facilitando de esta manera un buen establecimiento.
En el centro-sur de Florida, granos pequeños y ryegrass han crecido con gran éxito en los suelos llamados flatwoods desde fines de octubre hasta principios de noviembre. Es importante observar que cuanto más al sur uno vaya en Florida, los efectos de los eventos El Niño/La Niña son más fuertes en el invierno y la primavera. Esto significa que los inviernos y primaveras La Niña no sólo son más secos, sino también más calurosos que lo normal. El sembrar forrajes anuales de invierno bajo esas condiciones podría ser riesgoso.
Pastos de la Estación Calurosa
Los forrajes de la estación calurosa son sembrados al comienzo de la estación calurosa (primavera y verano). La humedad del suelo es generalmente el factor más critico al determinar cuándo comenzar a sembrar y si el establecimiento será exitoso. Siembre siempre en un suelo preparado húmedo y en una época del año en que pueda esperarse que la humedad del suelo continúe por 10 a 12 semanas. Estas condiciones pueden prevalecer especialmente en primaveras El Niño. Sembrar un pasto perenne en abril en el sur de Florida no constituye una buena idea debido a la sequía esperada en abril/mayo. Esto es aún más aconsejable si La Niña fuera pronosticada. Por otra parte, las anomalías El Niño-La Niña tienen poco efecto en el verano en el sureste de los Estados Unidos; por lo tanto, las siembras en el verano son impulsadas más bien por el tiempo que por el clima.
La mayoría de los pastos perennes de la estación calurosa son sembrados hacia el final del invierno o al inicio de y durante la estación lluviosa (junio-agosto). Hacia el final del invierno, El Niño puede traer una muy necesaria lluvia que ayuda al establecimiento de la pastura. Sin embargo, cuando se pronostica un La Niña, las siembras tardías del invierno corren un alto riesgo. Las consideraciones climáticas para las siembras de junio-agosto dependen más de registros históricos (climatología) y pronósticos del tiempo a corto plazo porque El Niño y La Niña tienen un efecto poco mensurable durante los meses de verano.
La siembra de material vegetativo como estolones hacia finales del invierno y en la primavera se realiza principalmente en el norte de Florida, donde las posibilidades de una sequía severa de primavera son menores que en el sur de Florida. Las posibilidades de una sequía son sin embargo altas cuando se pronostica un La Niña. La mayoría de la siembra de material vegetativo en el sur de Florida se hace durante la estación lluviosa del verano y es por lo tanto independiente a influencias de El Niño o La Niña.
Fertilización
Precipitaciones fuertes pueden lixiviar el nitrógeno y el potasio de los suelos arenosos. Esto es algo especialmente típico de años El Niño. Si esto ocurre, puede ser conveniente aplicar más N y K como un ajuste a la lixiviación o usar aplicaciones más pequeñas pero más frecuentes en un intento por minimizar pérdidas debido a la lixiviación.
Los pastos perennes de la estación calurosa deberían ser fertilizados de febrero a marzo. Los pronósticos La Niña se traducen en tiempo seco durante esta época del año y los pastos pueden mostrar una débil respuesta a la fertilización. El pasto limpo, el pasto rhodes y el pasto estrella pueden ser fertilizados hacia el final del verano o a comienzos del otoño. Los pronósticos de la variabilidad del clima estacional no influyen en las aplicaciones en el verano. Muchos factores, tales como la radiación solar, la temperatura, la humedad del suelo y el manejo del pastoreo influyen en la respuesta obtenida de la aplicación de un fertilizante.
Una adecuada humedad del suelo debe estar disponible ya sea de la precipitación o la irrigación para que estos cultivos prosperen. En el sur de Florida, la escasez de una adecuada precipitación durante la estación fría causa con frecuencia la pérdida de la plantación o limita el crecimiento. Estas condiciones tienden a ocurrir cuando se pronostica un La Niña. Durante fases El Niño, condiciones más lluviosas favorecen el establecimiento de legumbres. Bajo condiciones sin irrigación en el sur de Florida, la probabilidad de humedad inadecuada es alta y la probabilidad de que el cultivo se beneficie del fertilizante aplicado es baja, especialmente en suelos más secos.
Temperatura y la Calidad del Forraje
Las plantas que crecen a altas temperaturas generalmente producen forraje de calidad más baja que las plantas que crecen a temperaturas más frías, si bien especies de la estación fría crecen más durante los meses más fríos del año. Sin embargo, el forraje de cualquier especie tiende a ser más bajo en calidad si se produce más bien en una región calurosa que en una región fría. En general, puede decirse que el forraje será de una calidad más baja durante fases La Niña y de una calidad más alta durante fases El Niño. Debería llevarse a cabo una investigación para ver si estas diferencias son lo suficientemente significativas para merecer cambios en el manejo.
Proporción de Carga Animal
La proporción de carga animal es una de las decisiones más importantes que un administrador de pasturas toma. La proporción de carga ideal en una situación está influida por el forraje, las condiciones del tiempo, la cantidad de concentrado que se da de comer y las metas de producción.
Cuando pegan las condiciones de sequía, la proporción de carga animal es mucho menor. Durante La Niña, las pasturas solamente pueden producir aproximadamente 12-15% menos que durante años normales. Las pasturas de invierno tienen menos animales; en muchos casos, entre uno y dos animales menos por acre. El final del otoño y la primavera constituyen periodos críticos en que puede que se necesite más forraje. Es durante estas estaciones cuando los efectos de La Niña se sienten con más fuerza, especialmente en la Florida peninsular.
Producción de Heno
El heno puede ser cosechado durante la estación de crecimiento la mayor parte de los años en el norte de Florida, el sur de Alabama y el sur de Georgia. En el sur de Florida, el heno puede ser cosechado en la primavera, antes de que comiencen las lluvias del verano, si hay suficiente crecimiento, y en el otoño después de que hayan parado las lluvias del verano. El crecimiento puede no ser suficiente como para justificar una siega en primaveras La Niña. A la inversa, las primaveras El Niño típicamente producen una alta biomasa. En el sur de Florida, muchos productores aplican fertilizantes desde mediados de agosto hasta mediados de octubre a pasturas para heno, si bien cosechan en noviembre o diciembre luego de que la estación lluviosa haya terminado. Un otoño El Niño podría hacer que el heno de buena calidad no se produzca porque las condiciones tenderían a ser más lluviosas que lo normal.
Renovación de la Pastura
Los programas de renovación comienzan generalmente en la primavera o el otoño. Por lo tanto, los pronósticos de la variabilidad estacional influyen potencialmente en ellos. Recuerde, los efectos tienden a ser más fuertes en el invierno y la primavera. Una estrategia que es especialmente útil en la Florida peninsular es arar y pasar rastra durante los meses de abril y mayo, un periodo generalmente seco. Sin embargo, si se pronostica un El Niño, demasiada lluvia primaveral puede impedir que las plantas se desequen. La pastura existente puede ser arada en el otoño (noviembre-diciembre) y luego ser sembrada con las especies deseadas al final del invierno o al comienzo de la primavera. Es probable que las primaveras El Niño produzcan condiciones húmedas apropiadas para el éxito en la siembra.
La Lixiviación de Nitrógeno y los Cultivos
Las pasturas perennes como pasto bermuda y pasto bahía constituyen en general buenas opciones para proteger la lixiviación de N al agua del suelo debido al denso sistema de raíces que forman, la estabilidad que confieren al suelo y su gran capacidad para absorber N. El pasto bermuda absorbe mejor el N y acumula más biomasa que el pasto bahía. Sin embargo, estos dos cultivos poseen un periodo de dormancia (invierno) y no son considerados cultivos tan buenos como otros para alimentar a las vacas lecheras. Cuando están presentes, estos pastos deben ser intersembrados o sembrados directamente con un forraje de invierno por lo menos. El pasto bermuda y el pasto bahía podrían ser también sobresembrados durante el verano con el maíz o el sorgo para un sistema de producción más intensivo que absorba más N. Esto podría constituir una buena estrategia para veranos Neutros. Cuando se incluye un cultivo de verano en la pastura, es importante no destruir la pastura con las preparaciones del campo para otros cultivos.
El maíz, el sorgo y el mijo absorben bien el N y son buenos acumuladores de biomasa, con una lixiviación media de N. Pueden ser sembrados en el verano y/o el otoño durante cualquiera de las fases ENOS.
Los forrajes de invierno incluyen avena, trigo, centeno, ryegrass y otros, y son en general bajos acumuladores de biomasa y presentan un riesgo medio a alto de lixiviación de N. En años críticos como años El Niño, se recomienda intersembrar algunos o todos estos cultivos (algo común). Estos anuales de invierno proveerán una absorción máxima de N por unidad de área disminuyendo el riesgo de lixiviación de N.